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TioSatita                                                                                                                                                                                   

Fernando

 

                                                                        El tío Sata se sube al árbol        Dani Boom
Cuando era niña, teníamos un tío llamado Antonio D´angelo al cual conocíamos como “Sata”, digo teníamos porque a pesar de las diferencias de generación y relatividad sanguínea, todos lo llamábamos tío. El sobrenombre Sata vino porque cada vez que algo malo pasaba, el se agarraba la cabeza y mirando al cielo, clamaba: “¡Ay, Satanás!”, lo cual me causaba risa y temor al mismo tiempo.
Una vez, cuando era muy pequeña, mi tío Sata intentó enseñarme como trepar a un árbol. Subió y subió hasta que no pudo regresar. Mi rollizo tío -tenía la cara de Papá Noel, lo juro- ya estaba desesperado y con las piernas colgantes se balanceaba de un lado a otro, intentando asirse del tronco para deslizarse.
-Tío Sata, Tío Sata, baja, ¿Qué estás haciendo allá arriba?, le dije.
-Quiero volver, Chiquita. Pero voy a usar mi método, no te preocupes.
Lo próximo que vi fue al tío Sata sobre el suelo sin moverse. Dios, estaba tan asustada, recuerdo como siendo una niñita pensé que había muerto o ¡algo peor!
Regresé corriendo a la casa y pedí ayuda a mi abuelo que andaba por los alrededores caminando con la mirada perdida y concentrada en seguir el camino de un grupo de hormigas. Él alertó a los demás y pronto un grupo de gente se encontraba alrededor del caído, tratando de hacerlo reaccionar.
Al no lograr nada, mi bisabuela, Paquita, se acercó llorando a gritos por la muerte del tío.
-“Ay, mi Satita”, gimoteaba de rodillas.
Un segundo después el tío Sata se levantó y sacudió el polvo de su ropa. Todo el mundo lo miraba estupefacto. Mi abuelo le reclamó: -¡Pero Sata, caramba, pensamos que estabas muerto!
- ¿Yo? -dijo Sata- ¿Cuándo?-
-¡Cuando caíste del árbol!
-Noo- respondió mi tío- ¡No compadre, esa es la manera en la bajo de los arboles!


Les contaré luego sobre mi abuelo Papapa, quien era tan distraído que un buen día olvido su coche cerca de la panadería y luego llamó a la policía pensando que había sido robado.


                                                                             FERNANDO        Dani Boom        

Esa tarde fuimos tres al café de Manolo. Era un día de invierno y mi madre quería una taza de chocolate con churros. El café de Manolo estaba en una esquina del Jirón de la Unión en Lima antigua, y en ese tiempo perteneció a una familia española. En la antigüedad, en el Jirón de la Unión, damas elegantes y ociosas admiraban las vitrinas con la moda francesa y entraban en las tiendas de sastrería a medida. Las casas de alrededor datan de la época de la Colonia.
Entramos a “Manolo”, pero estaba lleno. Por la tarde, la Lima elegante llegaba a comer los famosos churros. Para nuestra suerte, tres asientos estaban desocupados en la barra. Dos juntos y uno separado de por medio por otro ocupado por un tipo de unos treinta años, cabellos lacios y negros, y cabeza en forma de penca.
Soy una niñita encantadora y de modales suaves, y por eso le dije al tipo:
- Señor, por favor, ¿podría moverse para que mi amigo Fernando se siente con nosotras? --

El tipo está fascinado con mi encanto natural aceptó moverse. Pero cuanta sería su sorpresa al ver mi mano colocarse sobre el taburete vacío mientras yo murmuraba: “Siéntate aquí Fernando ".
Porque Fernando es invisible.
Mi madre me dijo entonces que el tipo se veía confundido y quizás asustado. Pero yo no presté atención a a quel hombre por estar concentrada en Fernando y las galletas.
Fernando es mi amigo, aunque no pueda verlo. No me lo he inventado, ha venido hacia mí. Estaba jugando un día en el patio de mi abuela en medio de la jungla de plantas, cuando llegó Fernando, alto, moreno y sonriente y tendiéndome las manos. Tengo que levantarme en puntas de pie y levantar los brazos para alcanzarlo. En ese momento mi madre salió y preguntó que andaba haciendo, que no había nadie más en el patio. Pero desde ese día fui con Fernando a todos lados.

 

 

 

 

 

 


                                                                                                                                                                                                                         

 

   

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Ultimo aggiornamento: 30-11-09.